HANGOVER 1x07: Sobre Arte y moda

 

 

 

Carlos Gámez

 

 

 

Para los amantes de la moda son pocas las opciones. Para quienes, además, son seguidores de las creaciones más artísticas, digamos: rayando en la alta costura y Alexander McQueen, sencillamente nulas. De ahí que la creación de Arte y Moda, el evento que conjuga ambos lenguajes visuales con la misma intensidad sea tan importante.

 

La cita, responsabilidad de Rafael Mendez desde su nacimiento, tuvo este año una peculiaridad. Como pocas veces, esta edición se miró al coleccionismo artístico, y priorizó la socialización de la muestra que por varios años ha ido construyendo el evento, en lugar de nuevas colecciones de la mano de los diseñadores y artistas.

 

Bajo el título de Colección Remixed, el 2016 presentó un programa que incluía la muestra fotográfica de Sarah Caron en la Alianza Francesa, más una sesión teórica de la mano de importantes figuras como Julia Poteat, profesora del Parsons New School for Design, de New York, y Lucy Slivinski, artista de Chicago. Se le sumó además la presencia de Juan Carlos Morales, diseñador de las Parrandas de Remedios, quien aportó la mirada del espectáculo en las fiestas populares que incluyen la apreciación del público de personajes fantásticos.

 

La posibilidad de atraer a los diseñadores del Fondo Cubano de Bienes Culturales a las colecciones de la cita, más complejas en la medida en que tienen que ilustrar un leitmotiv y pensar una evolución performática que colabore con la proyección de la pieza original, y deje al público seguir un link, es uno de los principales retos del evento. Porque generalmente, al ver las colecciones que se presentan, hemos podido construir una estética por exponente, y muy pocos se arriesgan a las creaciones de la imaginación, en pos de la belleza de una pieza que sea más que una cómoda manera de cubrirse.

 

Entonces, cuando hablamos del evento, nos referimos al interés de Rafael y su equipo por evangelizar, primero a los diseñadores y demás interesados en el mundo de la moda como algo artístico como una expresión de sensibilidad, como la extensión de personalidades que es. Luego se llega al público general, el que asiste año tras año a las pasarelas con la ilusión de vivir una noche de glamour, de ver espectáculo que se aleja de la runway acostumbrada y coquetea con las artes escénicas.

 

Al interesarnos por este año en particular, es imprescindible recordar y desde ahí pensar en vivir. Los trajes que se modelaron estaban demostrando el resultado de trabajo en función de algo más que el presente, y ahí estriba la valía de esta edición. Con las piezas mostradas no debimos esperar sorpresa, y sí envidia. Porque se trataba de conectar a los presentes con el proyecto que es el evento, con el acervo que se ha construido y demuestra las posibles cercanías de nuestros creadores con los representantes del primer mundo.

 

Las probabilidades de encontrar a Jean Paul Gaultier en la primera fila eran también nulas, pero lo cierto e innegable son los resultados de una colección que aglutina lo más representativo del diseño de moda cubano, y las obras de gran parte del arte visual contemporáneo; desde las pinturas, instalaciones, hasta los trabajos con la tecnología.

 

Puede que los más exigentes hayan pensado en estrenarse algo para la cita, como la mayoría de los presentes hizo, y puede que tras su espera encontraran las figuraciones conocidas de diseños Oscar de la Portilla y Mario Freizas, sin embargo, yo que me estrené algo les aconsejo: no pierdan el hilo de este proyecto que hoy es lo más cercano a la Moda como arte.