HANGOVER 1X11: CONTINÚA, NO TE DETENGAS

 

 

 

Por: Carlos Gámez.

 

Foto de Paola Martínez Fiterre. Cortesía de Galleria Continua  

 

 

 

Ha pasado un tiempo desde que recorría las galerías y encontraba algo que me llamara la atención, que me dilatara el cerebro, y al mismo tiempo —quizás luego, para crear verosimilitud— lo contrajera. La Semana de la Cultura Italiana trajo cuatro exposiciones para conmocionar, para remover, para subvertir el locus de esta ciudad, que se dedica hace un tiempo a cazar pasaportes y viajes a ferias internacionales.

 

Disculpen mis lectores acostumbrados si les parece una perreta hasta el momento la Hangover de esta semana, pero es sencillo, solo hay que entenderlo: cuando el buen arte se pierde ¿qué nos queda a los adictos?

 

Comenzar un año trae nuevas expectativas por lo general. De ahí que esta vez traiga a colación una muestra foránea para incentivar el deseo por las artes de esta ciudad, tan rica en cultores, en amantes, y tan poco protegida. El interés por mirar otro horizonte viene de la mano de las perdidas vistas en el mío.                                                                   

 

La exposición de Anish Kapoor que está en la sede de Galleria Continua en La Habana es historia. No por mantener una alta calidad en sus piezas solamente. Sino por provocar en el espectador avezado, ese que recorre las exposiciones en busca de inspiración, una necesidad de pensamiento innegable, imparable, agradecida. Es por esto que también creo es una buena muestra, merecedora del tiempo de cada cual, y en espera de su visita: hasta marzo, en el antiguo cine Águila, del barrio chino habanero.         

 

La muestra ocupa completamente el espacio del cine, es decir, sus dos pisos. Las piezas son seis y la magnitud de todas es enorme. Razón por la cual la exposición tiene otro de los puntos a su favor: la grandiosidad de la escala, presencia extrañada en el establishment nacional, a pesar de los cultores que se dicen existir.  

 

Ahora bien, no es la presencia de una “gran obra” que te aplaste, sea más grande que tú, se meta en tu psiquis y al tiempo funcione físicamente como ese monstruo, lo que convierte a las piezas de Anish Kapoor en interesantes visualmente. Es la síntesis de ellas, contenida en un acabado perfecto, tomando la factura como un elemento más, y no el proceso de postproducción lo que nos deja en ascuas acostumbradamente. La exposición puede verse en cualquier orden, desde todos los ángulos, y en un día, dos, media hora, y siempre te tomará por sorpresa.      

 

La museografía es también otro de los soportes que mantiene el pulso disparado. No hay una receta para visitar el espacio, pues al pararte en lo que fue el balcón del cine, y ver desde arriba —al lado de Lucas— la panorámica, cambia tu percepción de las piezas por completo, y entonces te estrujas los ojos como los personajes de los animados y dices: WHAT DA FUCK!                

 

La iluminación es también asumida con el protagonismo que merece. Las piezas no alcanzan su alto vuelo —visual y conceptual— sin la ayuda de este detalle, que muchas veces es absorbido por el resto de las preocupaciones de una exposición, e incluso eliminado de las condicionantes en la lectura de las obras. La luz es dirigida hacia las paredes de la galería para que desde la incidentalidad sea usada en su mejor rol. Así las obras ocupan un espacio protagónico y nadie nota su estructura exacta. Ahí otro de los trucos: lo que ves, no necesariamente ES.

 

Las obras de la exposición de Anish Kapoor hablan del vacío, según la Wikipedia, y ciertamente, cuando te encuentras frente a ellas es como si te absorbiera un hoyo negro. Pero también las obras citan personajes bíblicos, y figuran momentos de gestación, y discuten la forma y el color desde el más férreo planteamiento hiperrealista.                                                                          

 

¿Dónde está el secreto de Continua? Seguramente, al lado del de Victoria. Pero hoy nosotros podemos especular otras tesis: 1ro., es una muestra impactante visualmente; 2do., utiliza el instrumental curatorial a partir de la relación obra-espacio; 3ro., concede al espectador la oportunidad de llevarse una visión perturbadora de las obras, y al mismo tiempo una elección más formalista, y sin histeria; 4to., es una clase técnica de dominio de las artesanías en el ejercicio del montaje.