TÍTERES ECLIPSE: AHÍ VIENE JIRIVO JIRIBILLA…

 

 

 

Por: Erian Peña Pupo

 

 

 

A falta de sátiros, minotauros y cíclopes, el cubano conformó —simbiosis multicultural e identitaria de por medio— su propia mitología, donde abundan en el imaginario insular güijes o jigües, siguapas, madres de aguas y otros seres fantásticos y sobrenaturales…  

 

De las espesuras del monte y la campiña cubana, los güijes —como inquietos duendes y su transfiguración en rebeldes y pícaros negritos de los campos, charcas y lagunas— han asaltado el arte en sus múltiples aristas y manifestaciones. Literatura, música, plástica, audiovisual, no han quedado exentos de la influencia hipnótica del güije como peculiar personaje.

 

En 1975, el director y guionista Tulio Raggi creó el primer corto de su conocida serie animada El negrito cimarrón. Ese mismo año, Raggi realizó también el corto El paso del güije. Baste recordar, además, el Ruandi del dramaturgo santiaguero Gerardo Fulleda León; la canción “El güije”, del disco Haydée (2005) de Haydée Milanés; el Sarubí del narrador mayaricero Emerio Medina, perteneciente a su libro Sarubí, el preferido de la Luna, y el popular güije de la serie televisiva El camino de los juglares… Incluso Nicolás Guillén toma al güije —arquetipo de los mitos sincréticos cubanos y caribeños— como centro de uno de sus poemas menos conocidos: “Si es pícaro o atrevido o intranquilo, de eso, no tenemos duda”.

 

El teatro infantil, esta vez en su compleja variante de títeres de mesa, tampoco ha estado ajeno a este personaje singular: muestra de ello es el estreno de la obra Jirivo Jiribilla… ¡El Güije!, escrita y dirigida por Leandro R. Peña Hernández y bautismo escénico de Títeres Eclipse. El colectivo teatral holguinero es aun joven en los terrenos de un arte que necesita práctica en escena, confrontación, experiencia y asimilación de conocimientos mediante el ejercicio, el trabajo y la crítica. Está integrado por el propio Peña y María de los Ángeles Gracia e Ismael Ricardo Hechavarría.

 

Con Jirivo Jiribilla… Leandro obtuvo la beca “El reino de este mundo” de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en 2015: estrenó la obra —luego del complejo proceso de producción, musicalización, montaje, que lleva toda obra de teatro aunque sea modesta sea su hechura— en la sala Alberto Dávalos del teatro Comandante Eddy Suñol, con bastante afluencia de público infantil en los dos días de presentaciones. En el Festival Nacional de Teatro Joven la obra subió a escena en la misma sala. La puesta tuvo, además, el apoyo del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas (CPAE) en Holguín.

 

Es una obra con varios aciertos y también con los desaciertos propios de la experimentación y la juventud de sus creadores. Esa es su principal ganancia: Jirivo Jiribilla… es sobre todo un aprendizaje y el primer paso, la piedra de toque en el quehacer de Títeres Eclipse. Lo demás se irá ganando mediante el ensayo y la confrontación creadora que culmina en madurez…

 

No presencié la reacción de los espectadores el día del estreno: asistí el segundo día con mucho menos público, pero tuve la posibilidad de leer la obra hace algunos años, cuando era apenas un boceto traspapelado entre los demás textos de un Leandro Peña autodidacta, quien ha moldeado su quehacer en grupos como Neón Teatro y Rompetacones. Luego, juntos revisamos parlamentos, frases, cuestiones de dramaturgia necesarias para apuntalar la obra, columna de toda puesta teatral; pues del texto dramatúrgico dependen las demás partes con que se conforma la representación, mucho más si los actores no se han fogueado lo suficiente en cuestiones de desenvolvimiento teatral…

 

Ahora —después de aquellas primeras lecturas en que conocí a un Jirivo Jiribilla que ahora me llegaba como un eco y un buen recuerdo—, y para suerte del teatro holguinero de títeres, Leandro nos sorprende con una obra que aborda el tema de la unión familiar y sus connotaciones en la Cuba contemporánea.

 

Uno de los puntos en que se desequilibra la puesta es su pretendido y anticipado didactismo, cuestión ligada sin dudas al texto… El teatro actual —y el teatro para niños, particularmente— han sabido limar y desandar terrenos ásperos, provocadores y desafiantes en cuestión de temas y concepciones dramatúrgicas, alejándose cada vez más de un llamado “realismo didáctico” predominante en Cuba en cierta etapa de nuestra tradición teatral…

 

Jirivo Jiribilla… trata epidérmicamente, como epidérmico resulta el desenlace de la obra, una situación social que aún no ha sido abordada como debiera serlo en profundidad por el arte, la sociología o la psicología: las afectaciones sociales y psicológicas de los niños que crecen sin la cercanía de uno de sus padres —incluso ambos—, debido a que estos se encuentran cumpliendo “misiones internacionalistas” en otros países…

 

Una breve sinopsis de la obra podría ser la siguiente: «La falta del padre en el hogar trae problemas al ámbito familiar del pequeño Carlos (Ismael), y la relación con sus amigos Isabel (María de los Ángeles) y Ramón (Leandro). La inesperada visita del güije Jirivo Jiribilla (Leandro) traerá la solución al problema…» Podría ser ese uno de sus mejores aciertos: mostrar un tema necesario que se anticipa en el primer tema musical que escuchamos en la obra: «Al ponerme los zapatos no puedo enlazar con calma los cordones. Tengo que llamar a mi mamá porque antes me ayudaba mi papá… Él se encuentra muy lejos, no sé cuándo vendrá. A los niños enfermos él se fue a curar. Él se encuentra muy lejos, no sé cuándo vendrá, mi papá». La segunda canción insiste sobre el intríngulis del problema: «Cuándo vendrás mi querido papá, aquí te espero junto a mi mamá. El tiempo pasa y no te siento cerca, te encentras lejos ¿cuándo vendrás? Cuándo vendrás mi querido papá, aquí te espero junto a mi mamá».

 

Carlos cambia de carácter por la ausencia del padre se torna reacio a los juegos, melancólico, violento, triste, y modifica, además, su actitud hacia quienes le rodean, principalmente sus amigos y su madre Marisol (María de los Ángeles). Su conducta se vuelve demasiado hostil, hasta que el güije Jirivo Jiribilla aparece una noche en su habitación… Este es el punto de giro de una obra que se distiende al inicio y se precipita hacia el final: Jirivo, acompañado de una curiosa tonada “afrocubana” que presenta su personaje, “convence” a Carlos, lo “retorna” a su estado habitual: una solución “mágica” que es capaz de hacer que Carlos vuelva a ser el mismo niño de siempre…

 

El discurso de Jirivo —como la obra en su totalidad— es completamente didáctico y la aparición del personaje no se justifica del todo, o apenas se percibe al inicio de la puesta. Ese es un desbalance que necesita solucionarse en la escritura del propio texto: es necesario darle más relevancia al personaje del güije, justificar su aparición con más argumentos, no por gusto este personaje nombra la obra… El desenlace: el regreso sorpresivo del padre al hogar, puede parecer necesario y armónico en el desarrollo de la obra, es cierto, pero se vuelve apresurado y previsible en todo momento…

 

Un acierto es el adecuado uso de la música. Esta es una puesta donde el acompañamiento musical sostiene el ensamblaje de la puesta y donde predominan, además, las rimas, las controversias y las tonadas campesinas… Las letras son del propio Leandro, la música original y la asesoría de Maricela Miranda, experimentada musicalizadora del Teatro Guiñol de Holguín.

 

En cuanto a los actores, el manejo de títeres de mesa es una técnica que lleva habilidades y complejidad, cuidado y destreza en su manejo. Las reposiciones y el trabajo harán que Títeres Eclipse limpie el desenvolvimiento escénico en pos de una mejor concreción. Los niños le agradecerán con esto creces, como cuando asistí a las puestas: hicieron variar algunos momentos del guion e improvisar felizmente a los actores…

 

Eclipse Teatro debe escuchar y aprender de los mayores, enfrentarse a otros públicos y otras experiencias teatrales, aunque esa modalidad esté deprimida en el escenario holguinero, leer teatro y, sobre todo, vivir en escena los mejores momentos que les ofrece el arte: la interacción con el público como reflejo de su constante trabajo. Su joven colectivo sabrá sacarle provecho a las tablas y a esta saludable interacción: talento abunda, deseos de trabajar también. Jirivo Jiribilla… es en el panorama nacional, detalles y sugerencias aparte, un hermoso regalo de Eclipse Teatro para los amantes de los títeres en Cuba.