TRANS EUROPA EXPRESS O EL GUIÑO TRASCENDENTAL DE LA VANGUARDIA ELECTRÓNICA ALEMANA AL POP

 

Danilo Guerrero Montero

 

Más que imprescindible, impresionante. El hombre y la máquina unidos en un mismo frente: en una obra conceptual magistral cuyo principal mensaje es derribar los muros y las fronteras. Trans Europa Express (Kling Klang, 1977) es un grito semi-robótico de esperanza que se alza a favor de la diversidad, la integración, el respeto y la tolerancia.

 

Cursa el año 1977, y cuatros chicos reunidos en Düsseldorf intentan reconstruir con su sexto fonograma de estudio el patrimonio cultural alemán que el régimen nazi había ocultado, manipulado o destruido cuando alcanzó el poder. Con este álbum, Kraftwerk llegaba al progreso y dejaba atrás la etapa del krautrock más experimental, para darle vida a un estilo totalmente innovador, conocido como la primera electrónica melódica.

 

Trans Europa Express es, a criterio de muchos, la obra «más maestra» de Kraftwerk y el mayor referente de su estilo sonoro para todos los tiempos. Es cierto que los chicos alemanes cuentan con una discografía de lujo, y seguro muchos de sus seguidores tendrán otro como su álbum favorito. Lo definitorio de Trans Europa Express es el salto evolutivo que provoca en el desarrollo de la música electrónica, en un año crucial para la música popular. En 1977 no solo el punk da sus primeros pasos. También la vanguardia se mezcla con la ideas de los grandes artistas, y el resultado queda plasmado en los repertorios de Iggy Pop, Suicide, David Bowie y Brian Eno, que junto a las creaciones de Kraftwerk sientan las bases de la música que imperó en las discotecas y clubes de todo el mundo años después.

 

El álbum Trans Europa Express significa además el despunte definitivo de la banda alemana, pues en sus pistas se encuentran plasmados todos los elementos que harían de Kraftwerk un referente para los sonidos sintetizados en la música popular. Cabe aclarar que Radio-Aktivität, de 1975, es el primer “larga duración” netamente electrónico de la agrupación, pero no contenía ni la uniformidad ni la esencia que hacen del disco de 1977 una influencia para grupos posteriores de música electrónica popular.

 

Kraftwerk recrea en Trans Europa Express la línea férrea que atraviesa el Viejo Continente y discurre sobre dos temas específicos: la celebración a Europa y las disparidades entre la realidad y la imagen. El concepto del fonograma surge cuando varios amigos del cuarteto le sugieren componer una obra inspirada en el ferrocarril, ya que les parecía que encajaba a la perfección con su estilo sonoro. Se cuenta además, a modo de pequeño rumor, que el grupo pretendía borrar cualquier filiación nazi errónea, sobre todo después de titular a uno de sus grandes álbumes Autobahn (Autopista), uno de los máximos referentes técnicos del Tercer Reich en lo que a aportación de infraestructuras para Alemania se refiere. Quizá por este motivo, algunos críticos han señalado que las melodías presentes en las piezas de Trans Europa Express recuerdan a algunas tonadas populares de la República de Weimar y a otras melodías del período de posguerra. Por otra parte, a diferencia de las entregas anteriores de la formación de Düsseldorf, este fonograma se plantea como un álbum de música pop que toma forma mediante el uso masivo de los sintetizadores. Casi todos los temas del álbum son cantados y perfectamente radiables, hecho que los diferencia del krautrock que se hacía por entonces en Alemania. Kraftwerk escoge seguir un camino más "convencional" que el de la Escuela de Berlín, transmutándose en simpáticos contrapuntos robóticos similares a los realizados por las grandes bandas británicas de moda.

 

Trans Europa Express comienza con "Europa Endlos" (“Europa sin fin”), donde es más que evidente la idea que transmite Kraftwerk sobre la extensión de Europa y el fin de sus fronteras. La alternancia entre la voz humana y los vocoders utilizados es de lo más novedoso aportado por la banda para la época. Hipnótica y relajante, "Europa Endlos" demuestra que la música electrónica no tiene por qué ser estridente.

 

Más adelante aparece la pieza "Schaufensterpuppen" (“Vitrina de maniquíes”) que es una de las composiciones más accesibles que Kraftwerk guarda en su discografía. La historia que cuenta su abundante letra, en contraposición al dominante instrumentalismo presente en casi todo el disco, divaga sobre la vida que cobra un grupo de maniquíes que rompen los cristales de la vidriera y atraviesan la ciudad para ir a un club a bailar. «Vamos a un club y empezamos a bailar, somos los maniquíes, somos los maniquíes», dice la canción.

 

Trans Europa Express es una de las piezas fundamentales que aporta el disco. Esta composición crea una sensación de trance con el sonido del tren en marcha y una estructura cíclica que se hace acompañar por unas melodías claras de notas de teclado in crescendo y de un carácter tremendamente cortante. La interpretación vocal es bastante monótona, acompañada de vocoders robóticos y donde se puede escuchar la mención especial que se hace a Iggy Pop y David Bowie.

 

El álbum Trans Europa Express tiene una influencia cardinal en la música contemporánea, y sobre todo en la cultura DJ. Comenta Ralf Hütter, miembro de Kraftwerk, en una entrevista ofrecida a medios internacionales: «Recuerdo que alguien nos llevó a un club, el mismo año del lanzamiento de Trans Europe Express. Era un club de Nueva York, un after hours justo cuando comenzaba la cultura DJ y los pinchadiscos empezaban a hacer sus propias grabaciones y ritmos. Un DJ estaba pinchando [allí] secciones del Trans Europe Express, así que pensé: “Oh, están poniendo el nuevo álbum”. Pero la sección continuó durante diez minutos. Y yo pensé: “¿Qué está pasando? ¡Esa pista sólo dura dos o tres minutos!” Luego le pregunté al DJ —continúa Ralf Hütter— y resulta que este tenía dos copias del disco y estaba mezclándolas y, por supuesto, podía seguir extendiendo la pieza mientras la gente estuviera bailando. Esto fue un gran avance porque, en esos días, tú te ajustabas un determinado tiempo en la grabación, por debajo de 20 minutos en cada cara, para poder pasarlo a formato vinilo. Decidir cuánto duraría la canción era una cuestión de tecnología». Concluye Ralf Hütter diciendo: «Nosotros solíamos tocar [con] diferentes duraciones en los directos, pero allí estábamos, en ese club after hours y aquello duraba 10 minutos, 20 minutos, y el ritmo seguía y seguía».

 

En el año 2004, Dominique Leone, reseñista del sitio Pitchfork Media, sitúa al álbum Trans Europa Express en el puesto número seis de su lista de los cien mejores álbumes de la década de 1970 y comenta lo siguiente: «Pronto llegará el día, si es que aún no ha llegado, en que Trans Europa Express llegue a ser considerado, al igual que Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, como un disco sobre el que simplemente no se pueda escribir». Desde su publicación en 1977, Trans Europa Express ha sido relanzado y reeditado en numerosos formatos, y sigue recibiendo valoraciones positivas por parte de los críticos musicales modernos, que lo consideran como uno de los principales y más influyentes álbumes de la música popular.

 

Trans Europa Express es una oda musical perfecta a uno de los mayores inventos de la humanidad, el tren, desde los sonidos rítmicos del futuro creados por un cuarteto de jóvenes soñadores que, a diferencia de las estrellas del pop internacional del momento, vestían de cuello y corbata.

29/09/16